La D de la vida
* Joaquin
Desde que empezamos a tener uso de razón, si es que no antes, nos empiezan a enseñar, por diferentes medios, lo gloriosas que son nuestras fuerzas militares y policiales, nos muestran cada una de sus acciones como hazañas, cuando muchas de esas no son mas que aberraciones.
La visitas de militares o policías a instituciones como jardines infantiles, o a escuelas, deben estar prohibidas si es que un país quiere salir de la guerra y de la actitud militar de sus ciudadanos. ya que introducen en esas mentes inocentes una imagen sesgada de “lo que son” las fuerzas militares y policiales e incentivan la vida militar.
Las visitas que hacen las fuerzas militares y/o policiales a los colegios y diferentes instituciones de educación superior, para “mostrarle lo beneficioso” que sería para los estudiantes ingresar a cualquiera de esas fuerzas, es denunciable desde cualquier punto de vista. Una persona, que generalmente tiene corta edad, no tiene la información completa para tomar una decisión de tal magnitud, pues entregar parte de su vida, o toda, a las fuerzas militares o policiales, no es una resolución a la que una persona deba llegar con información insuficiente y mucho menos soslayada.
Una de las actitudes que considero mas indigna, aunque las anteriores de por si ya son bastante escandalosas, es la idea de que una sistema, inmerso en una crisis generalizada (económica, política, ética, social…), utilice la necesidad de sostenimiento de las familias, ofreciendo la “vida” militar como una salida a los problemas que la vida misma pueda presentar, si no hay trabajo, si no puedes estudiar, si en tu familia hay necesidades básicas sin resolver, no te preocupes, entra al ejercito o a la policía y se solucionaran todas esas Situaciones. Obligando de esta forma a que la mayoría de la juventud colombiana se introduzca en la vida militar o policial. Situaciones, además, de las que se supone el estado debe ocuparse para que todos sus ciudadanos tengan dignidad en sus vidas. En las fuerzas militares y policiales ofrecen incluso oportunidades de trabajo a egresados de programas universitarios. Si son estos profesionales universitarios el futuro del país, entonces no tendremos nunca paz en nuestras naciones, pues éstos, reproducirán el sistema que les dio de comer.
Han acostumbrado la nación a que todo lo hacen las fuerzas militares o policiales, y de todo lo que hacen, nos enseñan, lo bueno es muy bueno y lo malo no lo hicieron ellos, “fueron casos aislados”. Y así nos tienen, creyendo que la solución a todos los problemas se debe hacer por la vía militar y o policial y no se otorga el valor necesario a las personas normales y corrientes. Si una persona quiere un país en paz, debe empezar por desmilitarizar su mente y después de esto construir, por la esperanza, la paz y por un mejor país, la desmilitarización de la vida.
